jueves, 30 de junio de 2016

La diferenciación residencial.

      Continuando con la serie de reseñas de textos sobre la diferenciación residencial, la entrada de hoy la dedico a un libro de Juan Carlos Checa Olmos (sociólogo adscrito al Departamento de Geografía de la Universidad de Almería) publicado por la editorial Comares en 2006, y que lleva por título "La diferenciación residencial. Conceptos y modelos empíricos para su comprensión".



      El texto está dividido en dos partes; la primera de ellas se centra en los elementos conceptuales de la diferenciación residencial, y el autor realiza un recorrido desde los ecológos humanos de la Escuela de Chicago hasta los aportes de Wacquant, pasando por Wirth o Massey. Esta primera parte, a mi juicio, es de gran valor para los geógrafos, puesto que contiene, de manera sintética, las principales aportaciones a la cuestión que se han realizado desde la sociología y, lo que es más importante, una crítica a las mismas. Podemos estar más o menos de acuerdo con ella, nos pueden parecer más o menos útiles en el contexto actual, pero lo que es indudable es que su conocimiento es necesario para cualquier investigador dedicado al estudio de la diferenciación residencial.

      La segunda parte del texto se dedica a las aproximaciones empíricas. Análisis de áreas sociales y ecología factorial son el núcleo de esta segunda parte,  y son tratadas con profundidad. Especialmente útil es la revisión que el autor realiza sobre diferentes  estudios de ecología factorial, utilidad derivada del hecho de que aporta las matrices factoriales para la mayor parte de ellos, matrices que en algunos casos son difíciles de obtener, especialmente las correspondientes a las investigaciones más antiguas. Además también nos ofrece una sistemática de los estudios de este tipo que se han llevado a cabo en España desde los setenta hasta mediados de la década pasada, siendo de especial utilidad una tabla en la que se ofrece el número de variables empleadas, los factores identificados y la varianza explicada.

        En resumen, un texto de gran interés para los geógrafos, que ofrece de manera sintética los aportes de los sociólogos a la cuestión de la diferenciación residencial, y que, además, al ofrecer una sistemática de los estudios de ecología factorial que han realizado hasta comienzos de este siglo, nos aporta un panorama general de la misma que hay que conocer antes de emprender nuestras propias investigaciones.


Para saber más:

Checa Olmos, Juan Carlos (2006): La diferenciación residencial. Conceptos y modelos empíricos para su comprensión. Ed. Comares, Granada. 204 págs.







domingo, 29 de mayo de 2016

Mapas Sociales Urbanos.

      La entrada de este mes está dedicada a la reseña de un libro que, en mi opinión, resulta de gran utilidad en los estudios de diferenciación residencial. Se trata de la segunda edición de Mapas Sociales Urbanos, del Dr. Gustavo Buzai, publicado por Lugar Editorial en Buenos Aires en 2014. El Dr. Buzai es, sin duda, uno de los referentes latinoamericanos más conspicuos en lo relativo a la aplicación de métodos cuantitativos a la Geografía, y este texto es una clara muestra de ello. Además, está prologado por Axel Borsdorf, toda una autoridad en lo relativo a las modelizaciones de la ciudad latinoamericana.


     

      Dividido en cuatro partes, la primera de ella se centra en los aspectos teóricos de la diferenciación socioespacial urbana, desde los paradigmas a las modelizaciones de la ciudad latinoamericana: ecología humana, análisis de áreas sociales o ecología factorial se incluyen entre los paradigmas, mientras que los modelos clásicos de ciudad, y los modelos de la ciudad latinoamericana de las "escuelas" norteamericana y alemana son analizados en el capítulo correspondiente.

      Sin embargo, es en la segunda parte, dedicada a la metodología del análisis espacial cuantitativo, donde reside gran parte de la utilidad del texto. En ella, de manera profunda pero fácilmente inteligible, se pasa revista a las asociaciones, a las clasificaciones y al análisis espacial multivariado, más un capítulo introductorio dedicado a los datos, la cartografía y los índices. Su lectura resulta de gran utilidad, no sólo como introducción a las técnicas, sino como guía de referencia rápida, y, personalmente, la recomiendo a cualquiera que esté interesado en estas cuestiones. La primera edición de Mapas Sociales Urbanos contenía el grueso de lo mostrado en esta segunda parte, y el texto completo, en formato pdf de esta primera edición está disponible  en este link.

      17 aplicaciones componen la tercera parte del libro. Se trata de aplicaciones de cada una de las metodologías de análisis geográfico cuantitativo que el autor nos mostró en el apartado anterior, y que han sido realizadas por diferentes investigadores, todos ellos con amplia experiencia en este tipo de análisis. Son 13 ciudades intermedias argentinas las seleccionadas para ello, desde Trelew hasta Santa Fe, pasando por Luján o San Miguel de Tucumán (esta última, en la que se aplica el análisis factorial, es de mi autoría). Y, junto a ellas, aplicaciones centradas en cuatro grandes ciudades latinoamericanas: Buenos Aires, San Pablo, Ciudad de México y Santiago de Chile. En el texto impreso tenemos disponibles tan sólo un pequeño resumen de cada una de ellas, y es en el CD que lo acompaña donde están completas. No obstante, es importante señalar que fueron publicadas en 2015 en un número especial de la Revista GEOSIG, y están disponibles en la página del Grupo de Estudios sobre Geografía y análisis Espacial con Sistemas de Información Geográfica (GESIG) de la Universidad Nacional de Luján, en este link.

      Por último, el libro se cierra con unas pequeñas consideraciones finales, en las que el autor afima que "[los mapas sociales urbanos...] representan un excelente aporte que el análisis espacial cuantitativo, con apoyo conceptual de la Geografía como ciencia, brinda para poder comprender la realidad socioespacial de nuestras ciudades". Una afirmación con la que coincido totalmente, una afirmación que, en mi opinión, es justificación más que suficiente para recomendar la lectura de este texto.


Para saber más:

Buzai, Gustavo D. (2014): Mapas Sociales Urbanos (2ª edición). Ed. Lugar Editorial. Buenos Aires. 290 págs. Incluye CD con aplicaciones a 17 ciudades.

jueves, 21 de abril de 2016

Segregación residencial y cine.

      Durante este mes de abril se ha celebrado un ciclo sobre Cine y Geografía, bajo el lema "La segregación urbana y sus consecuencias". Organizado por el Departamento de Geografía de la UMA (concretamente por el Dr. Jesús Vías Martínez), la totalidad del trabajo no administrativo recayó en mí, desde la elección de los títulos que se proyectarían, hasta la preparación de los debates posteriores. La imagen corresponde al cartel del Ciclo.



      Fueron tres las películas que se proyectaron: Elysium, Distrito 9 y Slumdog Millionaire y, a partir de ellas, tratamos diferentes cuestiones relacionadas con la segregación.

      Elysium nos dio pie para tratar las áreas de residencia de las clases más pudientes de la sociedad. Salvando las diferencias en la escala, asimilamos Elysium con los barrios cerrados (algunos "autosuficientes") que se pueden encontrar en algunas de las mayores metrópolis de América Latina. El emprendimiento de Nordelta, en el Gran Buenos Aires, fue el ejemplo real de un "Elysium". Metáforas como las del "coche burbuja" y conceptos como el de la ciudad fragmentada también fueron trabajados, sin dejar de lado los modelos de ciudad latinoamericana.

     Para "aterrizar" en el otro extremo de la escala, los barrios donde reside la porción menos pudiente de la ciudad, Distrito 9 es un buen ejemplo. El concepto de ghetto, la relación entre modificación del lugar que el individuo ocupa en la escala social y los cambios residenciales, y la legitimidad -o falta de ella- que subyace en diferentes situaciones de diferenciación residencial centraron el comentario geográfico. En este sentido, referencias al apartheid -y a las modelizaciones urbanas que lo incluyen-, no estuvieron ausentes.

      Y por último, como ejemplo de una de las consecuencias que la segregación puede traer aparejada, elegí la estigmatización, una cuestión a la que ya he hecho referencia en este mismo blog. El visionado de Slumdog Millionaire nos dio pie a ello. Cómo el estigma territorial puede transformarse en un estigma social, cómo se construye la reputación de un barrio, y cómo ésta puede perdurar en el tiempo, fueron los elementos centrales del debate que siguió a la proyección.

        Para mí ha sido una muy buena experiencia, que ha supuesto hacer accesible al público en general unos conceptos que, en muchas ocasiones, pueden parecer oscuros y confinados a las publicaciones científicas. Y también comprobar cómo las cuestiones relacionadas con la diferenciación residencial son percibidas inconscientemente por la población en el transcurso de su vida diaria, saliendo a relucir en cuanto se le ofrece un marco interpretativo de esa realidad.

         Por último, no quiero terminar esta entrada sin agradecer a María Quince, del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, su buena disposición y ayuda en las cuestiones técnicas de las proyecciones.



lunes, 28 de marzo de 2016

La diferenciación vertical.

       La inmensa mayoría de los estudios sobre diferenciación urbana, y los instrumentos empleados para su cálculo, consideran que la ciudad es bidimensional, se extiende de norte a sur, de este a oeste. Pero en realidad el espacio urbano es tridimensional, puesto que las ciudades incluyen edificios de vivienda en altura, incluyen bloques de apartamentos. Cuando estos apartamentos se ofrecen a la totalidad del mercado de la vivienda, y presentan características diferentes según la planta en la que se encuentran, puede aparecer un tipo distinto de diferenciación social, la denominada diferenciación social vertical. Un tipo de diferenciación que implica la cohabitación, a veces voluntaria, de clases. Por tanto, en ella el proceso de distancia social resulta ser más importante que el propio referente espacial.
       La diferenciación vertical ha recibido mucha menos atención que la horizontal, puesto que en el contexto anglo-americano, donde se gestaron los primeros estudios sobre diferenciación residencial, y los índices para medirla, este tipo de diferenciación es bastante poco importante. Es más, se podría afirmar que la diferenciación social vertical se desarrolló en ciudades occidentales, como París o Viena. Por ejemplo, el modelo parisino consistía en una división social vertical con la burguesía en los pisos más bajos –con lujosos apartamentos-, con apartamentos o habitaciones más pequeñas y peor equipados conforme se ascendía por las escaleras hacia los pisos superiores, donde vivían criados y trabajadores manuales, tal y como se aprecia en la siguiente ilustración.


       Esta diferenciación es en parte el corolario de la elección de la clase media, en diferentes países de la Europa occidental y central, de continuar residiendo en el centro, pese a los importantes cambios producidos por el desarrollo industrial. Esta elección, facilitada en algunos casos por una masiva intervención pública para remodelar el centro, ha producido una pauta socio espacial diferente de la correspondiente a la ciudad angloamericana, donde las clases medias han optado por residir en localizaciones suburbanas, dejando a los trabajadores, las minorías y los recién llegados a la ciudad, el centro.
La diferenciación vertical, pese a existir, no es comparable a la horizontal en términos de  su impacto social y su importancia, pero aún así se ha indicado (Leontidou, 1990) que es una de las características distintivas de alguna de las grandes ciudades de Europa del Sur. Por ejemplo, en Nápoles (Döpp, 1968) y Montpellier (Laquerbe, 1967) sí existía diferenciación vertical, cohabitando la clase media y la trabajadora en unos edificios que fueron construidos para ese fin de cohabitación; la clase media ocupaba los primeros y segundos pisos, y la trabajadora el sótano y los pisos superiores, en línea con el modelo parisino. Por otro lado, en las ciudades gentrificadas se registraría otro tipo de diferenciación, donde la clase más pudiente vive en los áticos y pisos superiores de los viejos edificios rehabilitados, y los pisos inferiores, con poca luz, están ocupados por trabajadores, inmigrantes y profesionales de bajo nivel, un modelo que sería aplicable a las ciudades italianas.
En la actualidad, la mayor parte de los estudios sobre diferenciación vertical se han centrado en ejemplos griegos, especialmente Atenas (por ejemplo, Maloutas, 2007), pero, indudablemente, es una cuestión que merece la pena estudiarse, para acrecentar nuestro acervo de conocimientos sobre una característica probablemente distintiva de las ciudades del Sur de Europa.

Para saber más:

Döpp, W. (1968): “Die Altstadt Napoli: Entwicklung und Structur”. Marburger Geographishe Schriften 37.

Laquerbe, J. (1967): « La population des quartiers historiques a Montpellier ». Economie Meridionale
60.4, 1–7.

Leontidou, L. (1990): The Mediterranean city in transition. Cambridge University Press, Cambridge.


Maloutas, T. (2007): “Segregation, Social Polarization and Immigration in Athens during the 1990s: Theoretical Expectations and Contextual Difference”  International Journal of Urban and Regional Research  Volume 31.4 DOI:10.1111/j.1468-2427.2007.00760.x

lunes, 29 de febrero de 2016

Impacto demográfico.

     La llegada de inmigrantes al espacio urbano tiene, entre otras consecuencias, impactos sobre el volumen de la población, y su estructura  demográfica, de la ciudad en la que se asientan.
   Pongamos el caso del municipio de Málaga. Entre 2003 y 2010 el número de extranjeros empadronados en el municipio pasó de 17.920 a 47.796, aumentando la tasa de extranjería del 3,23% al 8,27%, respectivamente. Un aumento notable, pero que situaba a este conjunto de población aún como muy minoritaria en el conjunto de la ciudad. No obstante, como el número de empadronados nacionales descendió en algo menos de 7.000 personas en ese mismo periodo, resulta que el aumento de población de Málaga en esos siete años se debió en exclusiva a la llegada de inmigrantes extranjeros. Por tanto, a consecuencia de la inmigración internacional a la ciudad la evolución de los contingentes demográficos municipales cambió de signo. Sin embargo, la estructura por edad de la población malagueña ha venido determinada, en los dos años, por las características correspondientes a los españoles, dada la desproporción existente entre ambos grupos.
     Sin embargo, si atendemos no a lo ocurrido en el conjunto de la ciudad, sino que nos detenemos en los barrios individuales, la situación es mucho más heterogénea. En la siguiente tabla se muestran las diferentes dinámicas experimentadas por los barrios malagueños, definidas a partir de la evolución de los contingentes de españoles y extranjeros entre 2003 y 2010.

Fte: Natera y Batista, 2012.

     En ella puede observarse que nada menos que en un total de 49 barrios la población aumentó exclusivamente gracias a los extranjeros, al tiempo que en otros 130 el número de inmigrantes foráneos se incrementó, aunque las pérdidas de población española no pudieron ser suplidas por aquellos, con lo que la población total descendió. En otras palabras, en la mitad de los barrios malagueños se produjo un proceso de sustitución de la población española por extranjera (dinámicas de aumento con extranjerización y disminución con extranjerización). Un impacto más que notable, si se tiene en cuenta que esta población no llega al 10% de total.
    Pero también la estructura por edad de los barrios se ha visto modificada. En 57 de los 323 barrios malagueños la llegada de extranjeros ha supuesto un proceso de rejuvenecimiento, y, en el otro extremo de la escala, su llegada ha implicado un envejecimiento en otros 15. En total, los foráneos han sido capaces de afectar la estructura por edad del 22% de los barrios malagueños, un impacto, una vez más, muy notable dada la comparativa exigüidad de sus contingentes totales, contingentes que, como arriba indicamos, no han sido determinantes en la evolución de la estructura de la población a nivel municipal.
     Estos hechos muestran la importancia de realizar estudios a nivel inframunicipal acerca de los impactos “locales” que tiene la llegada de población foránea, puesto que, tal y como hemos visto, pueden quedar enmascarados cuando nos contentamos con el nivel de resolución espacial municipal.

Para saber más:

    -Bayona I Carrasco , J. (2008): El impacto de la inmigración extranjera en la estructura demográfica de las ciudades. El caso de la ciudad de Barcelona y su área metropolitana. Arquitectura, Ciudad y Entorno, 3, 8, 119-142.
    -Carvajal Gutiérrez , C. (2005): Incidencia de los extranjeros en la estructura por edad de los municipios de Málaga. Cuadernos Geográficos, 36. 185-198.
    -Natera Rivas, J.J., y Batista Zamora, A.E. (2012): Impacto de la población extranjera en la evolución y la estructura por edad de la población del municipio de Málaga. Anales de Geografía de la Universidad Complutense, 32, 2. 323-344.
http://dx.doi.org/10.5209/rev_AGUC.2012.v32.n2.39723

jueves, 21 de enero de 2016

Ecología factorial.

      Cuando realizamos un estudio sobre la diferenciación residencial de la población urbana partimos siempre, de manera explícita o implícita, de la base de que la distribución de la población no es aleatoria, esto es, hay algunas causas que subyacen y que la explican. Es por ello que tenemos a nuestra disposición varias líneas teóricas que enmarcarían no sólo nuestra investigación, sino también las directrices básicas que orientarían la explicación de la realidad que estamos estudiando.
      De todas ellas (perspectiva ecológica,  aproximación comportamental, aproximación étnico-cultural, limitaciones y recursos de los individuos y los hogares, más la relacionada con las Instituciones -Administraciones-), la que más he trabajado ha sido la perspectiva ecológica, concretamente la ecología factorial, aplicada tanto a ciuades argentinas como andaluzas, como puede verse en mi  producción.
      En realidad, la ecología factorial debe considerarse como una técnica de análisis multivariante que pretende demostrar, de un modo objetivo, los factores o dimensiones básicas que Shevsky y sus colaboradores enunciaron como básicas en los estudios de diferenciación que llevaron a cabo, y que dieron lugar al análisis de áreas sociales. Así, la ecología factorial podría definirse, de acuerdo a Timms (1978) como "la aplicación del análisis factorial a los datos que describen la diferenciación residencial de la población, generalmente urbana". Unos datos que, por la propia naturaleza del análisis factorial, son cuantitativos, y, por lo general, de origen censal.
      El análisis factorial parte del principio de multicausalidad o causalidad múltiple, según el cual los hechos y fenómenos sociales son explicados no sólo por una única causa, sino por una gran variedad de ellas. Las variables son los indicadores a partir de los cuales podemos medir la diferenciación residencial, y su varianza vendría determinada, en proporciones variables, por la existencia de principios subyacentes que gobernarían la distribución. Así pues, el cometido del análisis factorial es reducir un número v de variables interrelacionadas en un número f de factores latentes (independientes), de forma que f factores siempre serán en número inferiores a v variables iniciales. Estos factores pueden ser considerados como indicadores sintéticos, nuevas variables, que resumen el conjunto de información proporcionada por los indicadores originales, y serían esos principios subyacentes que gobernarían la distribución.
      Un ejemplo de todo ello es el correspondiente a un artículo que acaba de ser publicado, en el que se aplica el análisis factorial al mapa social del Gran San Miguel de Tucumán (Argentina). Partiendo de la base de que la distribución de los valores de 20 variables relacionadas con la diferenciación residencial no es aleatoria, a través del análisis factorial se buscan las dimensiones que subyacen y explican dicha distribución. Las variables van desde el porcentaje de niños hasta el porcentaje de hogares con los dos cónyuges desocupados, pasando por el nivel de instrucción máximo alcanzado y el porcentaje de inmigrantes, y el nivel de resolución espacial es el de radio censal -equivalente a nuestras secciones censales o a los census tracts-.
      Los resultados indican que son tres los factores que explicarían, en un 68%, la varianza de las 20 variables de origen, factores identificados como "situación habitacional e inserción laboral deficientes, con estructura de la población joven"; "población con buena situación de instrucción e inserción en el mercado laboral, con componente inmigratorio", y "situación de escasa disponibilidad patrimonial y económica del hogar".
      Una de las ventajas del análisis factorial exploratorio es que podemos obtener los valores que las unidades espaciales obtienen en estas nuevas supervariables, lo que nos permite obtener su cartografía. Ejemplo de ello es la cartografía de los factores 1 (figura 4) y 2 (figura 5), que muestran cómo la población joven y en peor situación de vivienda y empleo se concentra en la periferia, y aquella otra bien instruida y con buena inserción en el mercado laboral lo hace en el centro del Gran San Miguel.


Fte: Natera Rivas, 2015.